Bienvenidos a todos
Ahora que me fijo en el diseño, puede que el título, el encabezado y la descripción del espacio hayan quedado un tanto fatalistas. Juro: no fue mi intensión. Pierdan cuidado, este no es otro de esos grupos de autoayuda para psicópatas solitarios. Tampoco se trata unicamente de tomarnos de las manos y flotar juntos en una nube de sueños y fantasías. No es así. Quien ingrese a este blog con una visión matizada o no distinga otra cosa que blancos y negros, me animo a decir -con el perdón de la expresión-, que está meando por fuera del tarro.
Bienvenidos, antes que nada, a mi espacio; a esta Cárcel de Palabras, de eternos corredores que dibujan laberintos, de pequeños calabozos con enigmas olvidados, de barrotes construidos en HTML, de girones de palabras que se confunden con un fuerte olor a esperanza, a entusiasmo y también melancolía. Donde cada uno es carcelero de sí mismo, juez y gendarme, acusado y defensor, en un juicio que de antemano siempre está perdido. Donde cada palabra que aparece en pantalla nos encadena para siempre a seguir escribiendo y a seguir divulgando nuestro propio padecer.
De ahora en más, mi invitación es a seguir comunicándonos, a seguir reflexionando y -¿por qué no?- animandonos a inventar un mundo que sólo conozca por límites nuestra propia imaginación; a poner a prueba nuestra inteligencia, nuestra creatividad, nuestra elocuencia y nuestra capacidad de hacernos entender, de sorprender, de asombrar, de emocionar e incluso enamorar. Un espacio donde compartir y compartirnos al resto de una forma distinta, donde soñar juntos bajo la única premisa de que un mundo mejor es posible.
Ese espacio que estábamos buscando para asumir juntos nuestra más íntima condición de presos, de eternos condenados en esta CÁRCEL DE PALABRAS.
Bienvenidos, antes que nada, a mi espacio; a esta Cárcel de Palabras, de eternos corredores que dibujan laberintos, de pequeños calabozos con enigmas olvidados, de barrotes construidos en HTML, de girones de palabras que se confunden con un fuerte olor a esperanza, a entusiasmo y también melancolía. Donde cada uno es carcelero de sí mismo, juez y gendarme, acusado y defensor, en un juicio que de antemano siempre está perdido. Donde cada palabra que aparece en pantalla nos encadena para siempre a seguir escribiendo y a seguir divulgando nuestro propio padecer.
De ahora en más, mi invitación es a seguir comunicándonos, a seguir reflexionando y -¿por qué no?- animandonos a inventar un mundo que sólo conozca por límites nuestra propia imaginación; a poner a prueba nuestra inteligencia, nuestra creatividad, nuestra elocuencia y nuestra capacidad de hacernos entender, de sorprender, de asombrar, de emocionar e incluso enamorar. Un espacio donde compartir y compartirnos al resto de una forma distinta, donde soñar juntos bajo la única premisa de que un mundo mejor es posible.
Ese espacio que estábamos buscando para asumir juntos nuestra más íntima condición de presos, de eternos condenados en esta CÁRCEL DE PALABRAS.
Federico Comesaña





2 Comentarios:
Gracias por tu hermosa invitación y bienvenido a la cofradía secreta de la palabra.
Un abrazo.
x lo q vi, y x igual leí, muy bien. Arriba y segí, "S-Orestes" x siempre el MEJOR; y no t olvides q, siempre, a pesar d todo, el camino + corto, lo + simple y mundano, quizás,..., es el q define quienes somos d verdad, Arriba Che!, q el camino es tuyo.... We all miss u over there, see u soon, Salu2, "Pablito"...
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