06 agosto 2006

Antón Pirulero

Antón... Antón... Antón Pirulero...
Cada cuál... Cada cuál... Que atienda su juego...
Y el que no lo atienda... Y el que no lo atienda...
Pagará... Pagará... Una prenda de amor...


Robertito tenía 7 años, ahora tiene 23. A esa edad le gustaba Patricia y hoy jura que ama a Lorena, aunque jamás a ninguna le insinuó nada.

Robertito -como todos-, es como cualquiera y como ninguno. Siempre fue listo, pero jamás se destacó del resto. Tiene sueños, sí; pero sabe ocultarlos mejor que nadie.

A los 7, la maestra Susana le enseñó a jugar al Antón Pirulero. A los 9 aprendió a dividir. A a los 12, aprendió a besar. A los 15, a resolver una ecuación. A los 17, del dolor y la traición. Y a los 21, que la incertidumbre en carnaval, se disfraza de nostalgia y sale a mojar gente con su pomo de desdicha...

A lo largo de su vida olvidó muchas cosas; entre ellas, su número de cédula, la fecha de un examen, el nombre de una calle, un cumpleaños, el rostro de un amigo, las llaves, la billetera y el nombre de una chica...

Sin embargo, nunca olvidó el amargo sabor a soledad; el estar rodeado de gente, sin dejar de sentirse desahuciado. El mostrarse a gusto frente a la más profunda disconformidad. El pensar en su propio bienestar y el resto, que reviente. El desconfiar de todos y de todo. El pensar en términos de “futuro” y “conveniencia”. El no mirar a los costados, a no ser para cruzar la calle. El no dar sin recibir nada a cambio. El no irse sin esperar el vuelto. El no actuar sin que la razón filtre su sentir. El no protestar, el no escuchar, el no reír, el no ayudar, el no opinar, el no decir siempre la verdad...

Robertito tenía 7 años, hoy tiene 23. Pero igual sigue jugando, ahora y siempre, al Antón Pirulero; en su eterno afán de atender su juego, ese lento y aburrido juego... harto de seguir pagando, la misma prenda de amor.


Federico Comesaña

1 Comentarios:

El 17 agosto, 2006 00:37, Blogger mentecato dijo...

De buen ritmo. Historia alada, fresca. Un manantial.

Un abrazo.

 

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