Bienvenidos a todos
Bienvenidos, antes que nada, a mi espacio; a esta Cárcel de Palabras, de eternos corredores que dibujan laberintos, de pequeños calabozos con enigmas olvidados, de barrotes construidos en HTML, de girones de palabras que se confunden con un fuerte olor a esperanza, a entusiasmo y también melancolía. Donde cada uno es carcelero de sí mismo, juez y gendarme, acusado y defensor, en un juicio que de antemano siempre está perdido. Donde cada palabra que aparece en pantalla nos encadena para siempre a seguir escribiendo y a seguir divulgando nuestro propio padecer.
De ahora en más, mi invitación es a seguir comunicándonos, a seguir reflexionando y -¿por qué no?- animandonos a inventar un mundo que sólo conozca por límites nuestra propia imaginación; a poner a prueba nuestra inteligencia, nuestra creatividad, nuestra elocuencia y nuestra capacidad de hacernos entender, de sorprender, de asombrar, de emocionar e incluso enamorar. Un espacio donde compartir y compartirnos al resto de una forma distinta, donde soñar juntos bajo la única premisa de que un mundo mejor es posible.
Ese espacio que estábamos buscando para asumir juntos nuestra más íntima condición de presos, de eternos condenados en esta CÁRCEL DE PALABRAS.
Federico Comesaña




