18 octubre 2006

Que la noche nos encuentre

Que la noche nos encuentre
entre las olas de mi cama,
naufragando sobre un beso
mar de sombras y de luz.

Que la noche nos encuentre
y nos refugie entre sus brazos;
de la lluvia que acaricia
con dulzura el ventanal.

Que la noche nos encuentre
entre caricias sin recaudo,
entre excesos de ternura,
entre pompas de jabón.

Que la noche nos encuentre,
y acaricie nuestros cuerpos,
que se pierda entre tus curvas,
y se aferre a mi colchón.

Que la noche se detenga
y que las horas ya no avancen.
Que los relojes abandonen
su pausado caminar.

Que la ciudad y el mundo
continúen con sus sueños
tristes, grises, recurrentes;
mientras nosotros
nuestros sueños
aprendemos a mezclar.

Y mis sueños se hacen tuyos,
y tus sueños se hacen míos,
entre cantos de plata
y versos de jazmín.


Presos de una noche
que se pinta en el recuerdo
como un lienzo de acuarelas
que se imprime con un beso

Presos de un silencio
que no es ausencia sino esperanza,
que no es pasado sino futuro,
que no es intriga
sino certeza.


Federico Comesaña

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